2 de agosto de 2010

GEORGIA III: SE PUEDE SALTAR PERO NO BRINCAR


CAMPO BASE DEL TETNULDI, 24 DE JULIO DE 2010
Todo lo que hemos conseguido hoy, tras una noche de tormentazo, y luego viento y mucho frío, es levantarnos a las 4, destemplados todavía del día anterior, con toda la ropa mojada, y fría. El día era el mejor que hemos tenido allí arriba, desde luego. Con nubes, con niebla, amenaza de lluvia, pero no sé si es que ya nos hemos acostumbrado o que ya es sábado y quemábamos el último cartucho para la cumbre.
La cocina de gasolina no ha querido funcionar para preparar los desayunos energéticos y calentitos, así que hemos echado mano de los termos de té que preparamos anoche. Alguno se ha quedado sin té, pero no se ha quejado, no ha reclamado su parte. Discreto y generoso ha rellenado su taza con agua, sin un comentario, sin una mala cara. Y el muësli con agua debe estar bastante malo…Ya no tenemos existencias, último día de CI.
El desayuno que no nos ha permitido entrar en calor, el destemple del día anterior, la escasa aclimatación que hemos hecho (a parte de dormir varias noches a 3.500 m) y una pésima hidratación, no nos proporcionaban las mejores condiciones para atacar la cumbre. Pero las condiciones y la resignación de casi todos, han sido eclipsadas por la fuerza y el ánimo de Enrique, que ha sido capaz de tirar de seis personas para intentarlo, y de contagiarnos las ganas a todos. Me viene a la cabeza una letra de Pearl Jam “We were but stones, and your light made us stars” Yo observaba la actitud de cada uno, y me maravillaba del poder del optimismo…bien, bien!
Hemos empezado a subir a un ritmo bastante bueno, pasando las ya conocidas grietas, con la tranquilidad que da tener la huella del día anterior, hasta llegar a la rampa donde nos quedamos ayer. Esa rampa lleva al hombro, donde hay posibilidad de instalar un CII si se pretende hacer cumbre en dos etapas, quedando 500 m de desnivel para la cumbre. Allí dormirán esta noche nuestros compañeros de monte, los estonios. Está cubierto ahora, no deben ver nada, y allí andarán fundiendo nieve para la cena…
En la rampa va Enrique abriendo huella sobre una nieve profunda y húmeda, lo que la hace más pesada de lo normal. Si hubiera hecho sol algún día, y frío por la noche, ahora tendríamos nieve dura y cómoda para avanzar, y no esta nieve pastosa y poco cohesionada. César ha cogido el relevo, y Jordi al pasar, asado de calor, estaba poco motivado. Subía la otra cordada por delante, y yo me notaba lenta. Ya veríamos qué hacíamos al llegar al hombro, yo le iba dando vueltas a la cabeza mientras tanto. El cielo se oscurecía por momentos, no daba ningún ánimo. Al llegar y ver la arista, con esta nieve asquerosa, granulada, he sopesado mi situación, y por muchas razones, no debía subir. Con ese tiempo había que subir ligeros, y no quería retrasar al grupo. Con esta nieve por una arista, ya no me la juego yo, hago que se la jueguen mis compañeros de cordada, y esa idea no me gusta un pelo. Voy bien de fuerzas, pero el camino hasta abajo, la vuelta por el glaciar, desmontar el CI y bajar al CB cargados como mulas requieren unas fuerzas extra que hay que conservar, porque las necesitaré. ¿Qué consigo dejándome todas las fuerzas en subir, si luego me juego el tipo saltando una grieta o sintiendo como me tiemblan las piernas al bajar por la canal hacia el CB? De poco voy a servir al grupo si bajo sin fuerzas, poco voy a poder hacer por algún compañero si pasa algo…nada, yo no tiro. Si vais todos os espero aquí, y si alguien se baja me bajo con él. Ahí, en ese hombro, estaba mi raya. La he visto claramente. Jordi y Fran también lo han visto claro, cada uno por sus razones. Nos hemos reagrupado en dos nuevas cordadas y hemos esperado a que todos estuvieran decididos por una u otra dirección. Enrique tenía claro que subía, hoy ha sido ejemplo de voluntad y obstinación. César no parecía demasiado convencido, pero en cuanto ha visto que alguien tenía intención de subir, él lo intentaba también. Jorge también estaba por subir, y David se ha animado a última hora también.
Allí los hemos dejado, echando la vista atrás de vez en cuando, mientras bajábamos por el glaciar. Por fin, desmontamos el CI y cargamos todo lo que podemos en las mochilas para dejar las menos cosas posibles a los que bajen de cumbre, mucho más cansados que nosotros. Ya bajábamos cuando hemos visto aparecer a alguien del montículo: son ellos!!!! No era posible que bajaran tan pronto. Dábamos por hecho que habían hecho cumbre y habían bajado casi corriendo. Pero al ver la cara de derrota del líder, Jorge, nos hemos dado cuenta de que no era así, algo había pasado.
Subir el espolón que llevaba a la arista de cumbre era ya una pesada rampa de nieve húmeda, por encima de la rodilla, sin ninguna huella que seguir, pero liego venía la desconocida arista. Desde el lado del glaciar veíamos cornisas enormes, pero ¿qué habría al otro lado? Pues lo que se encontraron fue una nieve granulada sin ninguna cohesión, se hundían hasta la cintura, y dar un solo paso se hacía una tarea complicada. Se podían haber despeñado, con un patio de 1500 m debajo de ellos, y encordados como iban los cuatro. César les ha dicho: “Nos la estamos jugando” Enrique le ha mirado y ha dicho “Pues nos bajamos”. Yo les he dicho “Bueno, habéis visto la raya y os habéis dado la vuelta” Pero me ha sorprendido la respuesta “Nos la hemos pasado” Sólo he sido capaz de decir “Pues muy mal”
Hemos llegado a las hierbas del Campo Base, y hemos montado las tiendas, y no hemos lavado, después de tantos días. Nos hemos puesto a comentar las jugadas entre la laxitud del valle, los colores y el sonido de los arroyos. Observamos la niebla estancada, como cada día sobre nuestro Campo I. Se aleja de nosotros y la llamada a comer me saca de mis pensamientos. Mañana vienen a buscarnos los caballos, para bajar a Adishi, y de allí, en furgoneta, a Mestia. Y ya ha llegado la vida fácil, el turismo, el calor y el buen tiempo. Me ha encantado esta experiencia montañil, hostil, exigente pero muy enriquecedora. Una prueba más mental que física, de la que salgo con la sonrisa puesta. Hoy me conozco un poco más. Hoy dormiré mejor.

GEORGIA II: EL DÍA DE LA MARMOTA


CAMPO I DEL TETNULDI, 21 DE JULIO DE 2010
Nos está cayendo la gran granizada. A ratos llueve, a ratos graniza. Pero nos ha dado tiempo, milagrosamente, de montar el campo de altura.
Hemos estado remoloneando en el CB hasta que por fin hemos decidido recoger las cosas, y tirar para arriba. Hemos subido muy cargados, como mulas, ya con tiendas y todo lo necesario para no hacer un segundo porteo. Nada más llegar hemos buscado unos huecos decentes para las 4 tiendas. Había que acondicionar los sitios porque había mucha piedra. Enrique y yo hemos montado nuestra tienda muy cerca del collado. Al lado tenemos a César y Antonio. Un poco más arriba, en lo que llamamos “Villa arriba” están, por un lado los biólogos, Fran y David, y por otro los Jorges. Está cayendo la del pulpo ahora mismo, pero aquí dentro, entre las plumas del saco se está tan bien…
Yo tenía tanto mono de viaje, de monte, de salir, de descansar de la vida cotidiana frenética, que todo me parece bien; y hagamos cumbre o no, conocer a estas siete personas y este país perdido, ni siquiera olvidado, sino más bien desconocido, hace que valga la pena cada momento. También me gustan estos ratos de tienda, en los que no puedes hacer más que, tumbarte, leer o escribir, según lo que tengas a mano, escuchar música, pesar…
Hoy ya no haremos mucho más. Mañana, si sale decente, o bien aclimataremos y bajaremos a dormir aquí, o no nos moveremos de la tienda si hace muy malo. No creo que intentemos cumbre. El viernes en teoría mejora, y ése sería el día de intento a cima.
21:00. otra vez en la tienda, ya para dormir, aunque la tarde ha sido entretenida. Hemos hecho un comida-merienda-cena tras la tormenta, porque al fin ha parado de llover a meda tarde. En cuanto ha prado, hemos salido todos a hacer pis, y viendo que mejoraba nos hemos quedado fuera. Hemos recogido la comida que se había quedado en un depósito más abajo, y Enrique ha ido a por agua. Se tarda un buen rato en coger agua y volver a subir. César ha tomado posición en la cocinilla de gasolina, y yo viéndome inútil allí, he yodo a Villa Arriba a recolocar el suelo de la tienda de Jordi, que como montaron tan deprisa no lo habían podido acondicionar. Se les ha roto la tienda con una piedra, una raja curiosa, encima en el sobretecho…menos mal que tenemos cinta americana cerca.
De momento somos optimistas, y mañana nos levantaremos temprano, con intención de calzarnos las bototas y tirar hacia el glaciar.

CAMPO I DEL TETNULDI, 22 DE JULIO DE 2010
Bueno, pues ha estado toda la noche lloviendo aquí, nevando arriba.
Ha parado un momentín esta mañana. Enrique y yo nos hemos levantado a hacer pis fundamentalmente, y ya que somos los que tenemos la cocina más cerca, nos hemos puesto a preparar el desayuno. Hemos preparado agua en termos, Meritenes y muësli, para subir a Villa Arriba. Se ha puesto a llover otra vez. Se ha ido animando, poco a poco. Para ciando hemos vuelto a la tienda estábamos empapados. Ahora llueve un montón. Lo malo es que el cielo está muy cerrado, y no hay nada de viento, quizás no deje de llover en todo el día. Aquí estaremos metiditos en la tienda, leyendo, escribiendo, escuchando música…
Creo que la cima se aleja de nosotros por momentos. Todo lo que aquí llueve, arriba lo nieva. Esta mañana ha caído un alud, muy lejos de nosotros. Se ven unos glaciares tremendos. Me siento insignificante entre estas montañas gigantescas. Están a otra escala. Si miro a los Pirineos con mucho cariño, y respeto, a los Alpes con mucha admiración y mucho respeto; al Cáucaso sólo se le puede mirar con respeto mayúsculo y un poco de miedo, y ni siquiera a los ojos.
NOCHE: Nos vamos a dormir con la idea de hacer cumbre mañana. Ya veremos. Jorge nos manda partes del tiempo con cada cambio, pero el tiempo es muy variable, y no hay forma de predecir, me parece. Aunque mejore el tiempo en el valle, el pico está todo el día cubierto. Ojalá tengamos suerte mañana, y lo consigamos. Tenemos bastantes esperanzas, pero a ver cómo le da por saludar al cielo a las 3 de la mañana. Tengo ganas ya de despertar y ver el cielo despejado, o tan malo que no nos provoque dudas…

CAMPO I DEL TETNULDI, 23 DE JULIO DE 2010
Viernes, y sigue lloviendo…Han sonado los despertadores a las 3, y estaba medio nublado. Hemos decidido esperar 1 hora a ver cómo evolucionaba, pero no ha hecho falta, al momento estaba lloviendo, para variar.
Hemos dormido hasta las 7, a ratos, soñando muchísimas cosas. En cuanto ha dejado de llover hemos acudido todos a la cocina. En cuanto no llueve salimos de las tiendas inmediatamente, después de pasar casi todo el día en ellas. Hemos quedado en volver a salir a la hora de comer (si no llueve, claro) y hacer otra reunión familiar y parece que esta tarde, si a las 5 ó 6 no mejora, no iremos para abajo, no sé si esta misma tarde, o mañana por la mañana.
Oigo a los hermanos Arias (César y Antonio) en la tienda de al lado, charlar tranquilamente.
16:34 Vuelve a llover, pero hemos conseguido abrir un poco de huella. Hemos visto que el tiempo no era malo del todo y nos hemos empezado a poner polainas y crampones. En cuanto vemos una ventanita de buen tiempo nos animamos de una forma…Pues hemos salido 6 de los 8 en busca del glaciar, y de repente: una cordada de 4 personas!!!! Se acercan y vienen a hablar con nosotros. Están igual de sorprendidos de ver gente por allí que nosotros. Son estonios, y han montado su CI por allí cerca, a unos tres cuartos de hora del nuestro. Quieren montar al día siguiente un CII antes del hombro. Es una estrategia diferente de la nuestra, pero ellos tienen más días. Nos quedaban unos 300 m al hombro, pero volvía el mal tiempo y nos hemos bajado. Han empezado a forjarse planes para mañana, ya que la salida de hoy nos ha animado mucho. No sé qué tiempo hará mañana, porque no parece que ningún día sea mejor que el anterior, pero con el gusanillo de haber descifrado el laberinto del glaciar, que era lo que tenía pinta más dantesca.
NOCHE: Última noche en el CI. Todo está ya húmedo y frío. Estamos un poco al límite de fuerzas. La comida, pasta y arroces de sobre, noodles y sopas, tés…no nos dan todas las energías que necesitamos.
Hoy, tras bajar de la pequeña salida por el glaciar, ha empezado a llover y nos hemos metido enseguida en la tienda. Hemos llegado tan destemplados que hemos dormido con la chaqueta de plumas puesta, dentro del saco de plumas, y tengo las manos frías desde que hemos vuelto del paseo por el glaciar. Es un espectáculo dantesco ese glaciar agrietado y sucio por el que hemos danzado.
Y seguimos haciéndonos ilusiones sobre el día de mañana: termos preparados con té, despertador a las 4…todo listo, pero lo cierto es que nada nos hace pensar que el día de mañana será mejor que el de hoy. Todos miramos hacia abajo, pero conservamos la ilusión por una cima que llevamos días contemplando.
NOCHE: Última noche en el CI, noche de frío, de humedad, de incertidumbre, y también de ilusión por este monte que no se deja. Veremos mañana qué ocurre…

GEORGIA I: MESTIA MESTIA!!!


MESTIA, 19 DE JULIO DE 2010.
Ya lo tenemos todo listo para subir mañana hacia el campo base del Tetnuldi. Hoy nos hemos levantado bastante tarde, sobre las 8 y media. Hemos estado un buen rato desayunando, y planificando el día de trekking, cuando nuestro cocinero nos ha dicho que teníamos visita al museo etnográfico y a una de las torres, que tenían túneles subterráneos que comunicaban con otras torres y con fuentes para coger agua. Les servían de fortalezas para los ataques. Son preciosas, pero reflejan la severidad de las tierras. Ha hecho un buen día hasta el mediodía, y luego a llover…pero bueno, después de ver la casa tradicional de aquí, que en invierno vivían animales y personas en la misma estancia, puede uno imaginarse el frío que pasarán para tener que aprovechar el calor que desprenden los animales para poder dormir en tablas sobre ellos. La mujer que enseñaba la casa despendía energía y vitalidad en todo lo que hacía o decía. Hablaba con toda su ilusión, en ruso. Y nuestro cocinero Merhab no nos traducía ni una décima parte. Qué contraste de sensaciones, todo lo que ella transmitía, en un idioma desconocido, y lo poco que aportaba el otro, en el tan socorrido inglés. Qué pena no saber más idiomas.
Me llena de curiosidad esta etapa de viaje que empieza mañana: ¿Pasaré frío?¿Podré con la mochila?¿Aclimataré bien?¿Estaré a la altura? Supongo que todo irá saliendo, ya veremos…
No sabemos aún si habrá que montar un campamento de altura o no; creemos que no, pero todo es muy incierto. Tenemos un croquis hecho a mano, que el hombre de la casa donde nos alojamos, nos ha dibujado y explicado con todo detalle en Georgiano, pero claro, en el proceso de traducción se ha perdido el 80% de la información oral.
Bueno, mañana empieza la aventura…

CAMPO BASE DEL TETNULDI, 20 DE JULIO DE 2010
Aquí estamos Enrique y yo, calentitos en la tienda; él leyendo, yo contando batallitas. Pero el día empezó hace muchas horas….
Nos hemos levantado a las 5:16, desayunado y recogido las cosas. Nos esperaba ya una furgoneta en la puerta de casa, para llevarnos hasta donde empezaba el trekking hasta el CB. A partir de ahí a repartir las cosas de peso en varias mochilas que llevarían los caballos, dejando las mochilas que llevábamos nosotros, bastante ligeras.
Con nuestro cocinero todo son malentendidos, o bueno, que no nos quiere dejar hacer las cosas como querríamos.
Los caballos nos han dejado mucho más lejos del CB de lo esperado. Debíamos subir una canal con nieve y piedra, descompuesta, con todos los cacharros, a 3500 m. Hemos decidido montar el CB a 3000 en un prado con agua al lado, donde estamos acampados ahora, y mañana montar un Campo I lo más altos posible, donde aún haya algo de agua cerca, para no andar fundiendo nieve. La otra posibilidad, la de montar el CB a 3500, que es donde en teoría estaba, nos obligaba a hacer hoy varios porteos con mucho peso, y sin haber aclimatado todavía.

12 de julio de 2010

JUGANDO A CLARABIDES


Ayer, once de julio, día en que en España sólo cabía la final del Mundial de fútbol, a nosotros se nos ocurrió afrontar un reto muy exigente y ambicioso, y nuestra inocencia nos llevó a pensar que estaríamos pronto en el coche...
El sábado quedamos a las 9 de la noche en el aparcamiento de Estós, para subir al refugio y llegar directamente a dormir. Hicimos el recorrido muy ligeros, y enseguida nos plantamos en el refugio, no demasiado tarde. En la habitación hacía un calor sofocante ¿pero cómo puede hacer tanto calor? Pensé que no conseguiría dormir en toda la noche, y encima tenía los tapones en el coche (¿a quién se le ocurre ir a un refugio sin tapones?). A las 6 nos daban el desayuno, y al bajar a las taquillas, oí una voz familiar: ¿Elena? ¡Elenaaaa! Hala, qué fuerte! Justo ayer me encontré con mi compañera de piso de Valencia, que estaba en Zaragoza el fin de semana, y me contó que el año pasado se encontró a Elena en el Pirineo. Y mira por dónde, aquí está de nuevo! Qué ilusión!
Primera pantalla: el barranco. Salimos algo despistados del refugio, y nos toca volver un poco y coger ya el sendero bueno. Cogemos buena marcha, aunque por las mañanas siempre cuesta arrancar...El día es luminoso y despejado. Llegamos al ibón inferior de Gias en un momento, y luego al superior. Estamos animados, y nos fijamos en la cantidad de nieve que hay todavía. Este año ha sido excepcional. Pero para las salidas veraniegas, las nieves remanentes son un poco traicioneras, poco consistentes y huecas por abajo, con partes heladas...poco fiables.
Segunda pantalla, los tresmiles. Hacemos nuestro primer tresmil, el Gias, como si nada, y los Clarabides son un pequeño paseo. Nos hemos entretenido tanto que decidimos obviar los dos tresmiles de la parte francesa, para continuar por la cresta hacia las dos agujas previas al Gourgs Blancs. Al principio la cresta era todo diversión, trepando por roca buenísima, siguiendo mojones....pero las nubes acechaban, y el horario también.
Tercera pantalla: embarcada. Llegamos a un destrepe muy cerca ya de la cima del Gourgs Blancs, y al vernos ya algo cansados (agotados decían algunos) enfrié mi cabeza sedienta de monte y pensé. Pensé en lo que cuesta bajar de los sitios cuando estás cansado, cuando no hay ruta clara de bajada, y cuando la tormenta se acerca. Nos damos la vuelta. La bajada fue algo penosa, buscábamos unos mojones que aparecían de vez en cuando, pero que en vez de llevarnos hacia abajo, nos llevaban inevitablemente al oeste. Fuimos retrocediendo poco a poco, ahora destrepando, ahora cogiendo un poco de hierba...(Cuarta pantalla: la nieve) hasta llegar a una pala de nieve, que nos dejaría junto al sendero de bajada. Crampones y piolet (hasta en verano hay que ir equipado) y para abajo. La nieve carecía de consistencia, y los crampones no llegaban a clavarse. Bajábamos en media ladera, y de repente Nacho resbaló y cayó pocos metros, pero puso en práctica impecablemente la autodetención: y funcionó! Rut y yo nos quedamos quietas. Pensé que bajar de espaldas a la pendiente sería más seguro, y Rut bajaría más tranquila. Así, tras otro resbalón mío, fui trazando una escalera y los tres bajamos sin problemas hasta el sendero ya conocido.
Siguiente pantalla: la tormenta. Cogimos el sendero ya con prisas, que no llegábamos al partido! Y no paraba de tronar. Calculé que a las siete y media, trece horas después de salir del refugio, llegaríamos al coche. Truenos y más truenos, oscuridad en el valle...y llegó. Empezó a llover tímidamente, para luego coger fuerza, y caer, y caer...luego se animó a granizar, y luego a llover otra vez, luego a granizar...y por fin, a veinte minutos del coche, paró. A las ocho menos diez llegábamos a nuestros cochecitos, allí quietos, esperando. Game over.
Fue un día muy completo, aunque a mi me daba mucha pena haber embarcado a mis hermanos en semejante odisea. Pero así es la montaña, si siempre fueran risas y sol, y si todo saliera siempre bien, pues la montaña no sería montaña. De ayer salieron dos montañeros con un punto más de experiencia: en nieve, en trepadas y destrepes. En días como ayer se aprende, y se supera uno. Casi no paramos a comer, y nos bebimos tres litros de agua por persona. Una actividad de más de trece horas sin parar apenas, en la que no hubo dudas ni discusiones, en la que las decisiones se acataban sin más, no se discutían. Fuimos un grupo compacto, una piña auténtica de principio a fin. Y eso es lo que cuenta. Los seis tresmiles fueron, con mucho, lo de menos.
Llegué a casa con ganas de abrazos, de cena tranquila y pensativa. Pero a España le dio por ganar el mundial y al contagiarme un poco de la ilusión colectiva, ya no me hizo falta pensar. Ponga un poco de fútbol en su vida y deje de pensar!

28 de junio de 2010

ROCA Y MAR

Moratones en manos y rodillas, un antebrazo hinchado, la espalda quemada la cara sonriente. Ese ha sido el resultado del fin de semana. Hoy lunes no he sido capaz de levantarme al oír el despertador a las 6...he dormido un poquito más, recordando estos días levantinos.

Noches de vino y risas, de proyectos, de recuerdos, de historia, de preguntas, de respuestas...de acercarnos poco a poco y darnos cuenta de que la montaña deja posos, estrecha lazos...
Mañanas al sol, como lagartijas, quemándonos la espalda y esforzándonos en las paredes, con una Sara imparable, que se lo subía todo como una auténtica salamandra. Los demás seguíamos sus pasos, torpes y sin mucha confianza, haciendo movimientos olvidados, y teniendo sensaciones guardadas por mucho tiempo. Demasiado.
La escalada es la novia celosa y rencorosa. No da tregua: o la mimas o te las hace pasar canutas. No perdona el olvido, no sabe de dulzuras. “Si te vas, no vuelvas” te dice. “Y si quieres volver...esto no está tal y como lo dejaste...”
Atardecer mediterráneo, de brisa húmeda y playa tranquila, de mar calmado y arena fresca...no hay prisa. Jugando en la playa, toda la arena está dispersa, no queda ninguna en los relojes...
Y el fin de semana se nos agota en el Delta del Ebro, con un horizonte lleno de vacaciones, de amigos, de viajes...un horizonte donde podemos dibujar de todo. Vuelta al mar después de tanto, tanto tiempo....vuelta a los orígenes, a la niñez. Cuánto te he echado de menos, justo ahora me doy cuenta...ahora me doy cuenta de todo, mirando el mar y la arena.
Quizá porque mi niñez
sigue jugando en tu playa,
y escondido tras las cañas
duerme mi primer amor,
llevo tu luz y tu olor
por donde quiera que vaya,
y amontonado en tu arena
guardo amor, juegos y penas.
J.M.Serrat

15 de junio de 2010

VOLVEMOS A ESQUIAR?

Todos nos resistimos a despedirnos de ella. Se revuelve en sus últimos coletazos, alimentando fugazmente nuestra esperanza de poder esquiar un día más, pero debemos asumirlo: la nieve termina esta temporada, ya toca escalar!
Una temporada más de foqueos, de cimas inolvidables, de sueños cumplidos y miles de proyectos imaginados...y lo más importante: de nuevos amigos! Empezó la cosa discreta en el Portalet, ya en diciembre, con cierta inseguridad y poca costumbre, luego los paisajes navideños, los fríos polares, más fríos polares...como si fuera invierno vaya...Vuelta a algunos picos, pero nunca a hacer lo mismo, porque cada día es diferente, cada día lo sientes diferente. Y subo en altura, pero pasan los meses y bajo en moral, bajo y bajo, y aún bajo un poco más. Malos momentos en que la montaña es el único consuelo, es lo único que no desanima, lo único que mantiene semisólido mi ser, que parecía licuado y amorfo...Poco a poco el sentir del ave fénix vuelve para la reconstrucción, y la volatilidad de mis cenizas deja paso a unos pies, unas piernas, un cuerpo...vuelvo, vuelvo a tener ganas de todo!
Los sustos y disgustos nos dejaron huellas, nos sumieron en pensamientos quedos, sordos, en una dimensión mucho más allá de la tercera, y de la cuarta, de este tiempo que tenemos por nuestro y que apenas nos pertenece el que ya ha pasado. Guardamos la preciosa sonrisa de nuestra amiga en un bolsillito muy pegado al pecho, para llevarla siempre cerca.
Las borrascas nos vuelven a utilizar de marionetas, y me dejan colgada en Zaragoza con mis vacaciones sin poder aprovechar al máximo, mientras pienso que otros marchan a Los Alpes con las suyas...pero a mi de cuatro ojos me dejan dos. Aun así los días que sí pude aprovechar, me dejaron tan buen sabor de boca que me hicieron la resignación más dulce...con recuerdos de un Mallarruego inesperado, de un Ruabe del Bozo atrincherado, de un Pico de Entre Puertos llenos de aprendizaje...qué días!
Y como guinda del pastel, La Ruta, la magnífica ruta al Aneto por Cregüeña y Estasen, que me hace suspirar al recordarla, y que me dejó tan satisfecha, que no puedo pedir más, sería injusto pedir más a una temporada tan generosa...
Dejad paso a la roca, que tiene ganas de secarse y recibirnos, por fin, tras una larga espera...cierro el armario con las botas y esquís dentro, y en la mochila ya el arnés y los gatos...hay que adaptarse! Flexibilidad, no es así?
Y colorín colorado, las nieves han terminado...(aunque llevamos una semanita que vamos, parece que vayamos a empezar la temporada en breve…)

6 de junio de 2010

SOLOS EN EL ANETO!

El fin de semana se presentaba de verano, de escalada, y de domingo de Aneto. Llega la Meteo y nos anuncia lluvias para el domingo. Nooooooo! Pues nos vamos el sábado! Quién puede? Afonso, Fer y yo. Deshago mis planes de escalada y el viernes salimos hacia Benasque. Hay que coger arnés…esto se pone interesante: cresta, cresta! Llamo a Marie Claude y en cuanto pronuncio la palabra cresta, se apunta, no necesito contarle más. Alfonso se ha encargado de las reservas y Fer de la logística. ¿De qué me puedo encargar yo? Pues del avituallamiento! El viaje es una gozada, y tengo la oportunidad de conocer un poquito más a esas dos grandes personas que son Alfonso y Fer, me recuerdan a las cajitas que guardan miles de cosas, y en cuanto las abres empiezas a sacar pequeñas cosas, que aportan tanto. Están llenos de recuerdos, de proyectos, de vivencias, están llenos de vida, y eso se contagia (gracias!). El viaje se me hace cortísimo hablando del trabajo, de las condiciones laborales, de la paternidad, de la ruta de mañana, de…mira, ese es Jorge, no? Y yo pensando que no podía ser. Aparcado en Benasque, frente a nosotros, un Meriva como el de la Meteo que viene. Fer le echa un grito y se gira. Que sí, que sí que es! Vaya sorpresa! Mañana celebran el 90º cumpleaños de su abuela, y tiene que estar en Zaragoza a comer, pero foqueará con nosotros hasta las 10. Vaya tela!! Llamamos a Marie Claude para decirle que les esperamos en algún sitio, y de repente, de fondo, oigo una voz grave, muy característica. Grito: Champi! Está ahí Champi! Me dicen que es un sorpresa, pero les advierto que con los gritos que he pegado ya se han enterado todos…qué discreta soy a veces.
En la cena estamos todos ya, los 6 finalmente, pero tenemos que interrumpir la sobremesa porque llegamos tarde a la Escuela de montaña, y en 6 horas nos tenemos que levantar.
Me pongo los tapones y duermo las pocas horas que tenemos. Me levanto como un resorte: qué ganas! Como siempre, pienso que me dejo algo, luego descubriré que es el frontal que no hemos necesitado. Decidimos cambio de planes, y ya que somos 6 y sólo llevamos una cuerda, dejamos la cresta como tarea pendiente, cambiamos los planes. Hala, hacia la Renclusa (cuánto se tarda a la Renclusa Donato?) Echo de menos a los que faltan, o más que echarles de menos, pienso en cuánto estarían disfrutando hoy, y me da pena que no estén…
Llegamos más arriba de la Renclusa, y decidimos cambiar el plan de nuevo, para acometer una preciosa ruta que había propuesto Jorge: el Aneto subiendo por el collado del Alba, bajando al ibón de Cregüeña, subir al collado de Cregüeña, bajar al ibón del Medio, y subir el Aneto por Estasen y bajae por el paso de Mahoma…es una ruta con mucho desnivel (2000m), larga y dura. Pero tenemos decisión y motivación. Marie Claude nunca ha subido el Aneto, y vaya forma de subirlo! Estamos solos todo el día, la romería al Aneto nos queda muy lejos, muy ajena…Allí estamos Fer, Alfonso, Marie Claude, Julián, Iñigo y yo. El corredorcito al cuello del Alba está muy bien, y la primera bajada dura y rápida, y una caída rápida tuve yo también, que no pasó de un culazo y volverme a poner en pie. Jorge y Champi nos saludan desde lo alto, haciendo ya un tresmil de buena mañana. Vamos avanzando en grupo, juntitos, emocionados todos por esta ruta de ensueño, un regalazo de los genios pirineícolas Jorge y Julio. A medida que avanza el día nos va gustando más y más esta ruta, este día, y esta compañía. Viene con nosotros también Iñigo, un vizcaíno que agarró la oportunidad de la ruta al vuelo, y nos resultó una agradable compañía. En el collado de Cregüeña saco las pechugas empanadas, que nos entran de bien…Nos queda bajar e ir por el Estasen. Fer nos abre huella todo el día, y yo, en la base del corredor, me noto cansada, y pienso en cómo puede Fer, ir abriendo huella y seguir ahí, tan campante, hoy que el desnivel se sale de nuestras habituales salidas, hoy que las focas pesan a horrores, hoy que la nieve tiene tan poca cohesión que resbalas constantemente, hoy que el Estasen tiene todavía bastante nieve acumulada, y que a las horas a las que llegamos, ya no está dura.
Hacemos un esfuerzo generoso, conociendo el último tramo de la ruta, y sabiendo que estamos ya muy cerca, que sólo queda lo mejor (lo mejor? Lo mejor ha sido todo!) Salimos del Estasen y les digo, “hala, ya nos han dado el regalo (vemos la cruz del Aneto a tiro de piedra) pero lo tenemos entre las manos sin abrir, con los ojos regados de ilusión. En la cima lo abrimos!”
Llegamos a una cima poco común: el Aneto sin gente!!! Esto si es un regalo sorpresa! Estamos solos en la cima del Aneto, en el Paso de Mahoma, y en la bajada, prácticamente al completo. Ha sido una salida triunfal, exigente, dura, pero la recompensa es tan grata, y nos la llevamos por tanto tiempo…


Muchas gracias chicos, ha sido un auténtico placer! La tenemos que repetir (cuando nos recuperemos….)!!!!! Para entonces, hay que aprenderse el refranero de la excursión:

“A poquet a poquet, farem caminet”
« Som-hi, que esfa tard i vol ploure »