9 de mayo de 2010

EL CLAVO: MALLARUEGO

En el trayecto no se habla de otra cosa: Alpes. Un viaje con el que he soñado tanto, tantísimo, que no me acostumbro a aceptar que no voy, a resignarme. Ayer empezaron las vacaciones destinadas a ese viaje. Sin embargo, el Pirineo, que aunque se enfade conmigo por la desilusión que nos supone ambos, va a ser el clavo que saque al otro clavo. Y de momento, las vacaciones, ya han merecido la pena, y eso que acaban de empezar!!!!

Viernes por la noche cena en “Can Champi” en Biescas (Mil gracias, Champi!!!). La conversación animada fluye con la ayuda de la cena que teníamos ya preparada, y el vino con el que la acompañamos. Nos miramos, hablamos, y escuchamos curiosos, las historias de un pueblo que, por pequeño que sea, tiene mucho que decir…tengo falta de sueño, pero se está tan bien entre amigos…Edesio, que viene de Madrid, nos mira con ilusión, y nos dice que el viaje ya ha valido la pena, pase lo que pase al día siguiente. Afuera llueve, pero a nadie le preocupa.

Madrugamos con la ilusión de un día de monte, aunque a alguno le cuesta un poco ponerse en marcha. El desayuno que Champi prepara nos despeja a todos, y se nos ocurre asomarnos por la ventana para ver qué día hace…pero si está nublado!!! Un poco desconfiados, miramos de reojo a Jorge, pero salimos con decisión a la pista de la Ripera. La pista está en muy mal estado, y al Meriva le entra miedo. Llueve. Llegados al punto de inicio dudamos un instante, pero la fe ciega de Edesio en las previsiones de Jorge, la ilusión infinita del propio Jorge, y las ganas de monte del resto, nos hacen ponernos botas y mochila y empezar el porteo bajo un cielo amenazante, cargado de humedad. Vamos de paseo, animados, hablando, mirando constantemente al cielo que no mejora de aspecto, y metiéndonos con el pobre Jorge que nos había anunciado un día despejado. Pero, qué más nos da! Vamos muy a gusto, tanto, que convencemos al mismo cielo y nos regala un buen rato de sol. Adiós prendas de abrigo, nos ponemos gafas de sol, crema…y seguimos. Mucha cera en las pieles de foca, que amenazan con llevarse quilos de nieve puesta.

El paisaje es impresionante, estamos solos, el único indicio de presencia son huellas de dos personas y un perro. Nieve recién caída del día anterior. Todos somos conscientes de que no podemos pedir más. Ya es mucho más de lo que habíamos esperado. Y estamos tan sorprendidos de la mejoría del día que apenas son darnos cuenta, tenemos el Mallaruego enfrente. Ay, qué bonito es! ¿Por dónde vamos? Comentamos la jugada unos minutos, y decidimos acceder por una arista que nos llama, esbelta, blanquita…vamos vamos! Y el día despeja, y una ventana de buen tiempo nos acompaña.

Champi abre la huella de las mil zetas, por una nieve que no se tenía, recién caída y suelta. Voy detrás de Edesio que no deja de sonreír, y a Álex se le ve de paseo, de sobrado que va (tenemos un Madelman en el grupo…). Jorge tan pronto está allá lejos haciendo fotos del dibujo anguloso que traza Champi en la nieve, como está a pocos metros pidiendo que sonría para la foto…Y así llegamos a la arista, donde ponemos crampones y accedemos a cima. SOMMET!!!!

La bajada fácil por una nieve increíble, virgen, en el mes de mayo…todo un regalo de día, si no fuera porque a Álex se le cayó el piolet en algún punto de la bajada, creemos que en una de las primeras palas, así que si da la casualidad de que alguien va a perderse por los alrededores del Mallaruego, lee esto (que ya sería mucha casualidad) y se lo encuentra, pues por favor que nos diga algo, que ese piolet tiene tiene un valor no material muy alto para su dueño…

LO MALO ES QUE HAY MUCHOS PARAÍSOS PERDIDOS Y MUCHO DONDE ESCOGER. MI PARAÍSO, POR AHORA, ES EL CAMINO (Javier Reverte)

19 de abril de 2010

EL PESO: TEBARRAY Y FRONDIELLAS

Estamos de preparación para los Alpes, y este fin de semana, con una ruta de dos días, y bastante desnivel, sólo nos quedaba una cosa que probar: el peso.
El viernes, en casa, anduve cargando la mochila con cosas que llevaré a Alpes, sólo lo imprescindible…pero cómo pesa esto! Si es que no me puedo ni mover, pero es que la mochila, vacía, ya pesa. Los crampones, que pesan y ocupan un montón, pieles de repuesto, el plumas, el pantalón de gore tex (vaya lastre es esto…), el chubasquero, la pala, la sonda, el piolet, la sábana saco…buf! Es que nada de mi equipo es “ligero” como se lleva a hora, todo pesa, todo es consistente…pero es que no me puedo dejar nada de lo que llevo! El litro y medio de agua imprescindible, la crema del sol no me la puedo dejar, guantes de repuesto, gafas de ventisca, CASCO,…en fin, no hay nada que dejar. Pero pesa, y mucho.

Con este mochilón salimos del Balneario de Panticosa el sábado (tras degustar el bizcocho de chocolate, de cumpleaños de Edesio: Felicidades!), hacia el collado de Pondiellos. Yo que me sentía ágil y fuerte en estas últimas salidas y ahora me siento torpe, cansada, lastrada y acalorada…sudo. Yo sudando! Madre mía…esto es un horror! Con lo bien que se va con la mochila de día! Bajamos a los ibones de Pondiellos, y de allí subimos hacia el collado de Tebarray. No sabíamos quién se iba a decidir por ir directamente al collado, o hacer el pico. Al final, poco a poco fuimos todos al pico de Tebarray, algunos muy lentos, otros como si no llevaran peso (tendremos que lastraros en los Alpes…) En el pico se está de lujo, las vistas son increíbles, y ya nos sentimos cerca del refugio de Respomuso. Todos estamos cansados por esa mochila que nos roba la energía y el calor que fomenta también el cansancio. Yo me planteo cómo voy a andar por los Alpes con semejante carga durante cinco días…me hago diminuta en mis pensamientos, me siento frágil y torpe, pero de repente me pongo las pilas frente a la pala del collado de Tebarray. Mientras baja Jorge una pequeña colada le alcanza, y desaparecen su cámara y un bastón. Con la llegada de Álex lo recuperan todo, y vamos bajando uno a uno. Al final, con el buen estado de la nieve, resulta fácil bajar por allí, más de lo esperado. Y seguimos bajando, y sigue haciendo cada vez más calor…Estamos enfrente del refugio de Respomuso, pero nos toca poner focas y subir por una nieve pastosa, cansados y deseando llegar. Tras la primera cerveza ya nadie se acuerda del cansancio, ni del peso, ni del calor. Ursi nos cuenta sus historietas, y nos confirma que, pese a lo que puedan decir las previsiones del tiempo, el domingo allí va a hacer bueno. Hemos llamado a Fer y nos ha dicho que empeoraba el tiempo ya el sábado al mediodía, que no habría rehielo esa noche (lo peor que nos podía pasar…) y que el domingo sería mediocre. Yo prefiero no pensar en el día siguiente, y disfruto del sol de la tarde en el porche del refugio. Un ratín antes de la cena vemos a dos esquiadores llegar desde la Sarra: Champi y Marie Claude!!!!! Llegáis justo para la cena!
La cena y la noche en la habitación son un cachondeo auténtico, y Champi nos ofrece sus ideas para reducir peso en los Alpes, y nos da buenos consejos. Nos dormimos con la sonrisa puesta y nos levantamos con legañas y ganas de dormir más, pero pronto nos activamos. Hace bueno, buenísimo, ha habido rehielo, la nieve está dura como una piedra…esto se anima! La Alta Ruta prospera! Venga, pues, a por las Frondiellas…en el primer repecho a Edesio se le sale un esquí y ni la foca, ni el freno, ni la cuchilla consiguen pararlo antes de que llegue al fondo del barranco. Empieza a bajar y Jorge, que iba sin cuchillas, de lanza a buscarlo. El resto vamos avanzando porque hace un poco de frío. Javier Fuentes nos hace una huella perfecta, cómoda…qué bien. La cima de las Frondiellas es un regalo. Vemos vascos en el Balaitous, pues ya han madrugado! Porque nosotros hemos salido del refugio a las 7, y ellos ya habían llegado para cuando nosotros salíamos al collado. Dónde habrán dormido? Por dónde habrán subido?
La bajada se hace cómoda, y vemos como se acercan las nubes desde el Sur. Las vistas hacia la Gran Diagonal son espectaculares. Toda la travesía hasta la furgo de Champi, en Caillou de Soques, se hace agradable, y yo me noto más descansada cada momento, en vez de cansarme más, estoy mejor (qué me está pasando? Será la emoción?). Empieza a nevar y nos da igual a todos, seguimos sonriendo, y llegando al último collado ya todos vamos charrando, Edesio se pica y acelera, y yo tiro detrás: apuremos las fueras que nos quedan, que el coche está a tiro de piedra. Apuramos las fuerzas, el agua y la comida que nos queda. Una vez en el coche se nos ve a todos satisfechos. Como diría Donato: la rata ya está en la lata!

Esta ruta que esperábamos tener que abandonar a mitad, que yo ni esperaba empezar, ya ha sido. Nos deja un sabor de boca mucho mejor que el de la quiche que estaba en mi coche desde el viernes. Y lo que más adentro queda, son esos ratos de refugio, de contar y escuchar, de aprender, de reír; esos ratos…
Muchas gracias a todos; por todos y cada uno de los detalles que tenéis, que aligeran el peso de la mochila, y tiran de las comisuras hacia las orejas.

Que descanséis!

12 de abril de 2010

SUELZA: CASCO Y MÓVIL

Entre mis manos sostenía un casco, con la parte interior rota, abolladuras en la carcasa y varias rajas. Su propietaria viajaba en helicóptero hacia el hospital de Huesca. Aún no podíamos creer lo que había ocurrido. Ella está bien, un viaje de casi cuatrocientos metros ladera abajo por nieve y piedra, a toda velocidad y no le ha pasado nada de nada, ni un dedo se ha roto. De qué estás hecha, Isabel?

Ese día nos levantamos a las 5. Llevábamos, por lo menos Marie Claude y yo, pensando en ese pico que se nos había escapado tan sólo 6 días antes, toda la semana, esperando. Llegaba el sábado y por fin nos íbamos a desquitar.
El viernes por la noche hablamos del famoso ARVA, de la seguridad, del casco. Les contaba que tengo un amigo que se ríe de que esquiemos con casco, del ARVA, de toda esa seguridad en la que confiamos. Dudo que se lea esto, y no sé, en caso de que lo haga, si cambiará de opinión…
El caso es que salimos cinco amigos hacia la Suelza, subimos tranquilamente por las laderas suaves, desde la vertiente de Gistaín. En el flanqueo expuesto sacamos crampones y piolet, pusimos casco, y pasamos sin problema. Hicimos cima sin cansarnos, como si nada, fotos en la cumbre, un bocado corto, ji ji jaja…Hala, a esquiar! Que nos espera la comida en Plan! Bajamos el primer tramo, duro, con unos giros fáciles, y luego venía el flanqueo, fácil pero expuesto, que habíamos subido con crampones. Es de esos sitios donde no puedes fallar, y donde es difícil hacerlo, pero una piedra o un desequilibrio son errores fatales. Pasó Edesio, pasamos Marie Claude y yo, concentradas pero seguras, y de repente oí gritar su nombre. Me giré pero no vi nada, a ella tampoco. Iba la última. La pala entera, rocosa, de arriba abajo, el único punto débil de la ruta. Paró varios cientos de metros más abajo. En el rato que yo sacaba el móvil para llamar al 112, Edesio ya estaba con ella abajo, fue veloz, directo, se lanzó como un jabato por un terreno que requería la destreza de un experto.
Hable con una mujer, que me preguntaba si la Suelza era una estación de esquí. Luego me pasaron con la Guardia Civil. Primera pregunta “Tiene usted cobertura y batería en el móvil?” Comprobé que el punto donde estaba era el único con cobertura, que me movía un poco y se perdía, andaba dos pasos y se iba. Inmediatamente después de contar lo ocurrido, segunda pregunta “Llevaba casco?” Dos de nosotros estuvieron con ella todo el rato, abrigándola y haciéndole compañía, tranquilizándola. Marie Claude me contaba lo que veía, y yo llamaba y recibía llamadas. La médico de rescate, Sara, es amiga nuestra, y cuando oyó lo de la Suelza ató cabos enseguida y me llamó. Yo poco les podía decir de la accidentada, ya que ni siquiera la veía, pero sabía el sitio exacto donde estaba. Era todo lo que podía hacer, dar indicaciones y describir lo ocurrido. La primera reacción de todos fue bajar, pero yo me paré en seco a echar mano al teléfono. Abajo no había cobertura, nos hubiera tocado volver a subir para llamar. Además yo hubiera tardado bastante en llagar abajo. Y Marie Claude paró antes de bajar, viendo que cuatro personas abajo no íbamos a solucionar más que las dos que ya estaban. Llegó el helicóptero, bajó Sara y se estuvo un buen rato con ella, antes de subirla de nuevo. Marie Calude y yo no teníamos ni idea de cómo estaba. Cuando se la llevaron, lo dos de abajo subieron por otra ladera más suave hasta encontrarse con nosotras en el collado. Allí, contándonos como habían vivido desde abajo la espera, nos emocionamos todos, y soltamos la tensión contraída. Nos contaron que estuvo consciente en todo momento, que movía piernas y brazos, que hablaba bien y no decía nada raro…qué bien sonaba todo aquello…me sonaba a milagro, a triunfo, a mujer de acero, de qué si no? Allí sostuve su casco en mis manos. Desde entonces el casco lleva el adjetivo de “bendito”. Yo lo veo con otros ojos. Ya no me da calor, ya no me importa lo que ocupa en la mochila, o el ruido que hace cuando lo llevo fuera de de ella, ya me da igual pararme un momento a ponérmelo cuando hay algo de exposición…el casco…bendito casco!
Todo quedó en un susto, en una gran lección. No dejamos de sacar conclusiones de todo esto, lo malo es que lo tienes que ver tan cerca para sacarlas.
Mejórate, guapísima, seguro que el 10 de abril será un cumpleaños para ti.
Y muchas gracias al equipo de rescate, empezando por Sara, a la que por suerte tengo tan a mano que he podido darle las gracias ya hoy, pero desde luego, habría que repoblar el mundo con gente como vosotros!


4 de abril de 2010

SONRISAS SIN CIMAS

1 DE ABRIL DE 2010. ERISTES SIN CIMA
La llegada al Pirineo siempre es algo especial, desde los 2 ó 3 años lo ha sido, y la pasión por estas montañas no mengua con los años, sino que se retroalimenta, son una droga como cualquier otra. Nos juntamos un buen grupo en Viadós la noche del 31 de marzo. No hacemos más que reírnos con las historias del sabio. Hace una noche de perros, pero confiamos en que la mañana salga decente y nos deje hacer. Y vaya si nos deja…sale un día espléndido, que permite a algunas sacar la mallas primaverales. Sol, nieve polvo y los Eristes como objetivo. Sólo uno de nosotros los ha subido, y les tenemos unas ganas... Subimos con ilusión y decisión, sin parar de hablar de los Alpes “tic, tac, tic, tac…” cada vez falta menos…Nos plantamos frente a la pala norte que lleva al dedo y los fuertes abren huella en nieve polvo, el bastón se hunde mucho, e ir primero supone un gran esfuerzo (imagino, que yo eso no lo practico…). De repente Champi, después de haber cosido más de la mitad de la pala, nos grita: “Todos quietos, se ha roto una placa!!!” Efectivamente, una raja cruzaba la pala, de lado a lado, y continuar sólo nos podía obligar a hacer uso del dichoso aparatito del que tanto se habla este año…Salimos de allí escopeteados, y acojonados, por qué no decirlo. Adiós a los Eristes, primera renuncia de las vacaciones…Pero para compensar tuvimos una bajada gloriosa, la mejor nieve del año, todos esquiábamos bien (bueno, que algunos esquían bien siempre, pero yo no, por ejemplo). Era disfrutar a tope, a mi se me congelaron los dientes de tanto sonreír, sin poder evitarlo. Con el primer plato de la cena ya la renuncia se quedó lejos, con el tercero ya sólo hablábamos del día siguiente…y tras los postres les vino el turno a las anécdotas, historias,…
2 DE ABRIL DE 2010. BACHIMALA SIN CIMA.
El viernes era el día bueno, el mejor de los cuatro, pero como dice alguno: “Los del tiempo dirán lo que quieran, pero luego el tiempo hace lo que le da la gana” Y ese día magnífico no acabó de llegar. Un ratito de porteo hasta la nieve nos hizo entrar en calor rápidamente, aunque luego el tiempo parecía jugar con nosotros, como míseras marionetas. Ahora nubes, ahora viento, ahora sol y calor, ahora viento otra vez…pero bueno! Que no hago más que ponerme y quitarme ropa! Y llegamos a la pala fina del Bachimala, pico al que no le tengo demasiada simpatía pese a haberlo subido 3 veces, siempre en verano. Una vez en el collado, los del grupo de cabeza volvían de la arista, sin cima. No lo vieron claro, y no llevábamos ni un cordino. Sin asegurar, y sin saber lo franca que podía estar la nieve, no nos atrevimos. Pero la vuelta por Tavernés, ese bosque magnífico, de giros imposibles y estilo al-pino, nos hizo sudar, reír, jugar entre los árboles, deslizar por una nieve facilona, lucir cuñas, tortazos, derrapajes infinitos, y mucha carcajada. Nueve horas de travesía que nos dejaron muy buen sabor de boca.
3 DE ABRIL DE 2010. POSETS SIN CIMA (PROPIA*)
(*)Qué mal suena lo de propia: lo cambio por “con cima compartida” Salimos del refugio un grupo de 8. Camino ya conocido, pequeño porteo, cruzar el puente, y poner esquís al llegar a la pista. Para arriba! Ya sabemos que a las 12 termina nuestro tiempo, que viene borrascazo. Al poco se retira uno, un poco más tarde otro, y de los 6 que quedamos, Jorge y Álex van muy fuertes y con decisión a la cima, y los cuatro de la retaguardia decidimos desistir tras haber salvado 1000 m de desnivel, con un tiempo de perros, donde hacer que nos esperen es robar la cima a todos. Nos decidimos rápido: que Álex y Jorge hagan cima del tirón, que no esperen por nosotros, que nos bajamos. Y así, nuestra renuncia, vale una cima heroica de ellos. Nuestra bajada todavía deja visibilidad, y la nieve se deja hacer con soltura. Nos perdemos bajando, subimos otra vez, volvemos a bajar, queremos esquiar más! Las dos mozas nos resistimos a quitarnos los esquís, y por listas nos metemos en otro camino. Ups! Vuelta otra vez, a buscar el puentecito. Con la jugada, despistamos a los otros dos, que siguen nuestros pasos pero no “reculan” a tiempo, y se desvían más de la cuenta…En el refugio de Viadós, la comida no defrauda a nadie, mientras esperamos a los dos intrépidos. Cuando llegan nos cuentan que la falta de visibilidad les ha hecho bajar muy lentos, sin ningún relieve. Descansan. Fuera nieva con ganas. Dentro sopa caliente, vino y flan casero. Tarde de lectura y charla.
4 DE ABRIL DE 2010. PUNTA SUELZA SIN CIMA (PROPIA*)
Hoy sí, hoy el tiempo va a ir a mejor, nos levantamos convencidos de que hoy toca cima, como colofón de estas pequeñas grandes vacaciones. Vamos a por la Suelza, a ver si nos deja. Dejamos atrás Viadós, y comenzamos la ascensión desde una pista poco transitada, y con bastante nieve. Por el precioso camino, el viento y la nieve que cae no nos dejan disfrutar del todo, aunque tampoco se va mal. Antes del collado hacemos una escueta parada para echar un bocado rápido y abrigarnos, pues el viento sopla con fuerza, y la cumbre está totalmente tapada. No hay prisa. En el collado no vemos la cima, pero vemos el primer tramo de loma que nos llevaría a ella. Nos desanimamos y proponemos múltiples opciones: bajar a Bielsa, para bajar a Bielsa bajamos a nuestro coche. Pues bajamos a ese valle y subimos a aquel collado. No no, que nosotros nos bajamos ya. Es que para arriba no hay nada que hacer, está todo tapado…Nada, que nos bajamos. De repente Jorge y Alfonso se asoman un poco más arriba para ver Monte Perdido, y el resto esperamos en el collado, quitando focas y preparando la bajada. Ya no esperamos más, la visibilidad no mejora y en el collado hace frío. Pero justo cuando vamos a empezar a bajar oímos a Jorge: Subiiiiiiid, que despeja, vamos a la Suelza!!!!! No sabemos si lo dice en serio, pero, cada uno por sus razones, decide no subir. Y cada uno, por sus razones, sabe que se va a arrepentir. Yo, en particular, me siento confundida, dudo, pero como sola no pienso subir, pues bajo. Y me arrepiento, pero sigo bajando, y me sigo arrepintiendo, pero sigo bajando…

Un día por prudencia, otro por falta de seguridad, otro por el tiempo y otro por…por impacientes, por indecisos, por… Y todos para madurar un poco más.
No ha habido cimas, para mí, pero entre todos hemos hecho dos, y todos hemos disfrutado, todos nos hemos reído. Lo mejor de estos días de Pirineo, la gente con la que los compartimos, la suerte de poder encontrar compañía tan agradable y entrañable con la que hacer lo que más nos gusta.
Dejar cuentas pendientes siempre es un acicate más para volver!!!!

“No te pongas triste ni tampoco me rechistes te aconsejo yo, que tires palante siempre alegre y elegante escucha esta canción” Esta “Primavera Trompetera” ha sido mi banda sonora de unos días tan poco primaverales pero tan alegres…

28 de marzo de 2010

ARVAS Y PULGAS EN PRIMAVERA

Ayer ya estaba más que segura del éxito de la salida de hoy. Estaba ilusionada por ese pico que se nos escapó el año pasado, y que hoy podía ser. Sólo nos inquietaba la pala al collado del Tablato, ya que ha nevado hace poco y podía estar delicada. Jorge lo había estado comentando. Pero cuando te ilusiona tanto algo, no ves los fallos, sólo ves que va a hacer buen día, que te sientes bien…
Me he levantado entusiasmada, y eso que con el cambio de hora nos hemos pegado un madrugón…yo la primera, que hoy se le ha dado tregua al Meriva Gris, y ha salido de paseo el Rojo. A las 6 y 28 recogíamos ya a Donato y tomábamos rumbo al Balneario de Panticosa (se sabrán nuestros coches ya de memoria estos trayectos?) En el coche no podemos evitar el tema que nos va a acompañar en las próximas semanas, de forma intensiva: ALPES!!!!! Así se nos hace de corto el viaje, aunque en realidad llegamos los últimos al Balenario. Nos tomamos un café y el guarda nos cuenta que ayer hubo un alud, que enterró a una persona con 2 metros y medio de nieve encima. Tanto él como sus amigos llevaban ARVA (aparato de rescate de víctimas de avalanchas), sin sonda, pero aún así, le buscaron, le encontraron, cavaron y le sacaron. Le han salvado la vida. Por el ARVA, para que luego digan. Tiene que ser una experiencia angustiosa, con la cuenta atrás de la supervivencia en la mente, buscando a un amigo enterrado en un caos de nieve, rocas y restos de vegetación.
Encendemos nuestros ARVAS nada más salir, y cogemos el GR11 una vez más. Van cantando, estos hombres, que no tienen bastante con subir, que además les da por cantar. Las conversaciones son animadas. Le dice Donato a Julián: “Eres un tío con suerte. He observado que tú y yo tenemos muchas similitudes!!!!” Me parece toda un filosofía de vida, el pensar “Soy un tío con suerte”. Aunque estando en nuestro Pirineo lo pienso muy a menudo. Voy disfrutando de cada canción, de cada conversación…mis tristezas se pierden en algún lugar que no me importa demasiado, no quiero ir a buscarlas…
Y llegamos al punto clave: la pala que nos lleva al collado. Efectivamente, está delicada. Va Jorge delante tanteando el terreno, lo más arriba y pegado a la roca posible, para que en caso de alud, le coja por abajo, y no le venga una masa de nieve pesada encima. Va bastante tranquilo porque tiene allí a 8 personas pendientes de cada pestaña que mueve, todos con ARVA y casi con la pala en la mano. Salen Champi, Javi, Igor y Carlos, separados, van probando la consistencia de la nieve. La pala se empina y en un momento dado Jorge se da media vuelta y baja veloz con sus tablas nuevas…no lo ha visto claro, y no paraban de caer pedacitos de nieve, por aquí y por allá. Bajan todos enseguida, nade pide explicaciones: está muy claro. Si somos nueve y nadie está convencido, no hay mucho más que decir, sólo decidir un plan B. Y el plan B tarda un poco en forjarse: Tablato, Brazatos o Bacías?? Del resto, qué decir, que nos lo hemos pasado como enanos, que hemos reído, cantado, sudado, esquiado, comido, bebido…y sobretodo disfrutado, tanto de nosotros como de este decorado que cambia día a día, pero nunca deja indiferente. Brazato y Bacías nos han encantado. Perfecto plan B! Y encima con dos bajadas!
Y para terminar, justo hoy que tengo el cuerpo lleno de picaduras de pulga, y me he acordado de ovejas, mulas y pastores, justo hoy hace 68 años que ese pastor poeta nos dejó, y con él os dejo yo:
SOY UNA VENTANA ABIERTA QUE ESCUCHA
POR DONDE VA TENEBROSA LA VIDA
PERO HAY UN RAYO DE SOL EN LA LUCHA
QUE SIEMPRE DEJA LA SOMBRA VENCIDA.
MIGUEL HERNÁNDEZ

18 de marzo de 2010

LA MONTAÑA, QUE TODO LO CURA...

Tras una semana de la que quisiera olvidarme, pero por desgracia repercute en todo lo que viene después, sentía que no tenía fuerzas para el monte, que no lo iba a conseguir. Pero, como he dicho otras veces, cuando la montaña llama…
A primera hora lo veía todo muy turbio, muy difícil, muy duro, muy laaaargo…pero qué lejos queda Tendeñera! Me siento incapaz, creo que no voy a poder llegar ni al final de la pista, y este viento que tanto molesta, es horrible! Creo que hoy va a ser el primer día que me retire de una salida de esquí, si es que es imposible que llegue ni al collado…buf! Uy, mira, un acebo! Qué brillante, qué bonito…y un tejo al lado, espectacular, boj por todas partes…esto es un bosque de verdad y el sol ya huele a primavera, ya se acerca la luz…cuánta belleza junta, tan discreta, tan silenciosa, tan ajena a mi admiración.
Pasamos la pista y al llegar al valle, con el Otal de frente, Donato y yo que vamos silenciosos en la retaguardia, decidimos comer un poco, que queda mucha tela por delante. Ni siquiera se ve nuestro pico, ni nuestros compañeros…
Seguimos, algo más abrigados también, porque este viento…de verdad, qué incómodo. Aunque poco a poco el viento se lleva los pensamientos oscuros, el “no puedo con mi alma”, la tristeza, el viento se lo lleva todo, se me lleva a mí también. La montaña se hace conmigo, dejo de ser, dejo de sufrir, sólo me concentro en mis esquís, en mi respiración, en el paisaje, en el collado, que ya aparece, que ya se acerca. Salgo de mi letargo emocional y empiezo a disfrutar del día, tras haber salvado ya mucho desnivel, y quedarnos sólo un poco más.
Nos quedamos en la antecima, como casi todos, menos Belén, una mujer donostiarra por la que debiéramos haber brindado en la comida. Una mujer que quizás se ha jugado la vida en la cresta, o quizás le ha echado más valor que nadie. Cada uno interprete como quiera…Nosotros hemos visto la cresta, y hemos sentido la fuerza de las rachas de viento: no ha habido discusión. Foto y para abajo.
La bajada una gozada primaveral, apenas sin parar, por palas y tubos facilones, agradable hasta el coche. Yo consigo dejar un poco menos encima mi semana, ya estoy un poco más cerca de la sonrisa. Ya las comisuras se alejan entre sí, ya mis dientes salen...
La montaña, que todo lo cura…
Sé que el lunes volverá a caer encima como un castillo de naipes de plomo, como una granizada en un páramo. Sé que habrá muchos lunes, pero mientras haya ilusión...

8 de marzo de 2010

TE DAS CUENTA, DANIEL?

La jornada de ayer tiene un nombre propio al que agradecerle la llegada de toda la tropa, sana y salva, a los coches. Fernando para todos, Ferni para algunos, Fer para muchos, Ferdofu para él, Nando para Ella, Papá para Daniel, lo que queráis, pero con mayúsculas, eso seguro. Desde luego, para los siete compañeros que compartimos con él el día de ayer, es lo más parecido a un ángel de la guarda. Con todo su buen humor, su paciencia, su saber estar y su saber hacer, sus pasos concisos, exactos, que nos conducían al coche, a la vuelta a casa…La verdad que a él le agradecemos no dormir en la nieve, y no perder los nervios ni la confianza en nosotros mismos. Pero también hay mucho que agradecer a los demás. A los ánimos de Jorge en todo momento, a Javi arreglando todo tipo de fijaciones heladas, a Edesio encantado de la vida incluso entre una tormenta a siete bajo cero en un collado del Pirineo francés…cuánto por aprender de vosotros, chicos…cuantísimo. Tanto, que me da hasta vergüenza…
Y qué es lo que pasó? Pues por una vez voy a contaros qué pasó, en vez de sumirme en mi mundo naïf de arbolitos de colores.

Nos levantamos en el refugio de Gabás de lo más animados, emocionados por nuestra excursión larga y llena de fotos por hacer y sol por disfrutar…El primer teleférico salía de Gourettes a las 9 hacia la base de la canal hacia el collado del Pene Blanc. Un teleférico, dos telesillas y muchas calorías robadas por el frío, más tarde, llegamos a la canal. Campones y para arriba. Uy, qué día maravilloso, qué sol, y qué bajada! Venga! Bajamos encantados, ignorando lo útil del track que se grababa en el GPS de Ferni. Me voy a poner más crema que hace un sol…Llaneamos y continuamos tranquilos hacia el siguiente collado, el de Estibère. Allí empieza Ferdofu a hacer de las suyas, y repara un bastón en un santiamén, con un pedazo de bastón cortado (primera lección). Seguimos nuestras andanzas bajo el sol de marzo, que ya pega…Xino xano llegamos al pco de Tourettes, bueno, al collado, que pico no hicimos ni uno, ni falta que nos hizo. Y de repente: qué frío!!!! Y esas nubes? Uy, pero si abajo no se ve nada…Dónde están Fenrando Lahoz y Pilar?Que no suban, que nos viene el marrón, mira cómo se está poniendo todo…
Baja Fer como un rayo, para avisar, y seguro que ya bajando está trazando un buen plan…(segunda lección)
En el collado Jorge me ayuda a quitar focas, y a ponerme la fijación, con una paciencia que no sé de dónde saca, nos abrigamos todos y bajamos, con precaución pues la pala está como una piedra…mi termómetro mochilero marca -5ºC.
Se acaba el sol y la visibilidad, y ya vamos siguiendo a un guía forzoso, que se irá creciendo en la dificultad, hasta hacerse enorme, un Tombatossals (personaje de la mitología catellonense) de acero y sonrisa perpetua, de vista y mente extraordinarias.
Decidimos comer algo antes de la subida al Col de Estibère de nuevo, retrocediendo sobre nuestros pasos marcados en el GPS (tercera lección). Y poco a poco, con Javi de manitas reparándonos fijaciones, sonriendo a diestro y siniestro, nos encontramos a 77 m del collado del Pene Blanc (no, Jorge?) poniéndonos los crampones, pues esta pala era una gozada de bajar, pero no esperábamos tener que subirla…
La llegada al collado sabe a triunfo, y todos, aunque no lo decimos, no sentimos mucho mejor. A partir de este momento nos volvemos ciegos, siguiendo a nuestro guía, no sólo espiritual…La bajada a las pistas con crampones se hace sencilla y relajante incluso, y ver un palo fosforescente nos hace gritar de alegría. Ferni nos organiza: él va delante y el resto debemos seguir un orden, sin perder de vista al de delante, que será el mismo durante toda la bajada: Fer, Edesio, Héctor, Blanca, Fernando, Pilar, Jorge y Javito (cuarta lección). Un gusano lleno de compañerismo y emoción, esquí místico entre la niebla, y Fer por delante, enorme, con sus infrarrojos y sin perder su magnífico estilo…este tío no es de verdad, no?
Te das cuenta Daniel, de los padres que tienes? Porque tu mamá estaba sufriendo lo suyo en casa, contigo dentro, esperándote, pero si hubiera compartido todo esto con nosotros, como si la viera, tan campante, como si estuviera en su casa, tan tranquila y animada como siempre…
Legamos al coche sin saber si soñábamos o no. Alucinando todavía de lo bien que nos había salido la jugada, mirando a Fer con admiración absoluta, buscando palabras que puedan llegar a agradecer su hazaña.
No puedo terminar el relato sin agradecer, de nuevo, reiterando las veces que haga falta, la lección tan grande que tuve ayer. Tanto enseñáis con vuestros gestos que me siento hombrecillo caminante entre sequoyas…
El viaje de vuelta tuvo lo suyo también, pero a mi el coche me parecía ya una cúpula protectora. A pesar de todo he de decir que me lo pasé bien, muy bien, y que no tuve sensación de peligro real en todo el día. Me dejaba llevar, me dejaba hacer, y absorbía todo lo posible, sabiendo lo mucho que nos aportaba la experiencia, y lo poco útil del desánimo.
Gracias chicos, mil gracias Fer.
Volveremos, y mejor lo pasaremos!