12 de abril de 2010

SUELZA: CASCO Y MÓVIL

Entre mis manos sostenía un casco, con la parte interior rota, abolladuras en la carcasa y varias rajas. Su propietaria viajaba en helicóptero hacia el hospital de Huesca. Aún no podíamos creer lo que había ocurrido. Ella está bien, un viaje de casi cuatrocientos metros ladera abajo por nieve y piedra, a toda velocidad y no le ha pasado nada de nada, ni un dedo se ha roto. De qué estás hecha, Isabel?

Ese día nos levantamos a las 5. Llevábamos, por lo menos Marie Claude y yo, pensando en ese pico que se nos había escapado tan sólo 6 días antes, toda la semana, esperando. Llegaba el sábado y por fin nos íbamos a desquitar.
El viernes por la noche hablamos del famoso ARVA, de la seguridad, del casco. Les contaba que tengo un amigo que se ríe de que esquiemos con casco, del ARVA, de toda esa seguridad en la que confiamos. Dudo que se lea esto, y no sé, en caso de que lo haga, si cambiará de opinión…
El caso es que salimos cinco amigos hacia la Suelza, subimos tranquilamente por las laderas suaves, desde la vertiente de Gistaín. En el flanqueo expuesto sacamos crampones y piolet, pusimos casco, y pasamos sin problema. Hicimos cima sin cansarnos, como si nada, fotos en la cumbre, un bocado corto, ji ji jaja…Hala, a esquiar! Que nos espera la comida en Plan! Bajamos el primer tramo, duro, con unos giros fáciles, y luego venía el flanqueo, fácil pero expuesto, que habíamos subido con crampones. Es de esos sitios donde no puedes fallar, y donde es difícil hacerlo, pero una piedra o un desequilibrio son errores fatales. Pasó Edesio, pasamos Marie Claude y yo, concentradas pero seguras, y de repente oí gritar su nombre. Me giré pero no vi nada, a ella tampoco. Iba la última. La pala entera, rocosa, de arriba abajo, el único punto débil de la ruta. Paró varios cientos de metros más abajo. En el rato que yo sacaba el móvil para llamar al 112, Edesio ya estaba con ella abajo, fue veloz, directo, se lanzó como un jabato por un terreno que requería la destreza de un experto.
Hable con una mujer, que me preguntaba si la Suelza era una estación de esquí. Luego me pasaron con la Guardia Civil. Primera pregunta “Tiene usted cobertura y batería en el móvil?” Comprobé que el punto donde estaba era el único con cobertura, que me movía un poco y se perdía, andaba dos pasos y se iba. Inmediatamente después de contar lo ocurrido, segunda pregunta “Llevaba casco?” Dos de nosotros estuvieron con ella todo el rato, abrigándola y haciéndole compañía, tranquilizándola. Marie Claude me contaba lo que veía, y yo llamaba y recibía llamadas. La médico de rescate, Sara, es amiga nuestra, y cuando oyó lo de la Suelza ató cabos enseguida y me llamó. Yo poco les podía decir de la accidentada, ya que ni siquiera la veía, pero sabía el sitio exacto donde estaba. Era todo lo que podía hacer, dar indicaciones y describir lo ocurrido. La primera reacción de todos fue bajar, pero yo me paré en seco a echar mano al teléfono. Abajo no había cobertura, nos hubiera tocado volver a subir para llamar. Además yo hubiera tardado bastante en llagar abajo. Y Marie Claude paró antes de bajar, viendo que cuatro personas abajo no íbamos a solucionar más que las dos que ya estaban. Llegó el helicóptero, bajó Sara y se estuvo un buen rato con ella, antes de subirla de nuevo. Marie Calude y yo no teníamos ni idea de cómo estaba. Cuando se la llevaron, lo dos de abajo subieron por otra ladera más suave hasta encontrarse con nosotras en el collado. Allí, contándonos como habían vivido desde abajo la espera, nos emocionamos todos, y soltamos la tensión contraída. Nos contaron que estuvo consciente en todo momento, que movía piernas y brazos, que hablaba bien y no decía nada raro…qué bien sonaba todo aquello…me sonaba a milagro, a triunfo, a mujer de acero, de qué si no? Allí sostuve su casco en mis manos. Desde entonces el casco lleva el adjetivo de “bendito”. Yo lo veo con otros ojos. Ya no me da calor, ya no me importa lo que ocupa en la mochila, o el ruido que hace cuando lo llevo fuera de de ella, ya me da igual pararme un momento a ponérmelo cuando hay algo de exposición…el casco…bendito casco!
Todo quedó en un susto, en una gran lección. No dejamos de sacar conclusiones de todo esto, lo malo es que lo tienes que ver tan cerca para sacarlas.
Mejórate, guapísima, seguro que el 10 de abril será un cumpleaños para ti.
Y muchas gracias al equipo de rescate, empezando por Sara, a la que por suerte tengo tan a mano que he podido darle las gracias ya hoy, pero desde luego, habría que repoblar el mundo con gente como vosotros!


4 de abril de 2010

SONRISAS SIN CIMAS

1 DE ABRIL DE 2010. ERISTES SIN CIMA
La llegada al Pirineo siempre es algo especial, desde los 2 ó 3 años lo ha sido, y la pasión por estas montañas no mengua con los años, sino que se retroalimenta, son una droga como cualquier otra. Nos juntamos un buen grupo en Viadós la noche del 31 de marzo. No hacemos más que reírnos con las historias del sabio. Hace una noche de perros, pero confiamos en que la mañana salga decente y nos deje hacer. Y vaya si nos deja…sale un día espléndido, que permite a algunas sacar la mallas primaverales. Sol, nieve polvo y los Eristes como objetivo. Sólo uno de nosotros los ha subido, y les tenemos unas ganas... Subimos con ilusión y decisión, sin parar de hablar de los Alpes “tic, tac, tic, tac…” cada vez falta menos…Nos plantamos frente a la pala norte que lleva al dedo y los fuertes abren huella en nieve polvo, el bastón se hunde mucho, e ir primero supone un gran esfuerzo (imagino, que yo eso no lo practico…). De repente Champi, después de haber cosido más de la mitad de la pala, nos grita: “Todos quietos, se ha roto una placa!!!” Efectivamente, una raja cruzaba la pala, de lado a lado, y continuar sólo nos podía obligar a hacer uso del dichoso aparatito del que tanto se habla este año…Salimos de allí escopeteados, y acojonados, por qué no decirlo. Adiós a los Eristes, primera renuncia de las vacaciones…Pero para compensar tuvimos una bajada gloriosa, la mejor nieve del año, todos esquiábamos bien (bueno, que algunos esquían bien siempre, pero yo no, por ejemplo). Era disfrutar a tope, a mi se me congelaron los dientes de tanto sonreír, sin poder evitarlo. Con el primer plato de la cena ya la renuncia se quedó lejos, con el tercero ya sólo hablábamos del día siguiente…y tras los postres les vino el turno a las anécdotas, historias,…
2 DE ABRIL DE 2010. BACHIMALA SIN CIMA.
El viernes era el día bueno, el mejor de los cuatro, pero como dice alguno: “Los del tiempo dirán lo que quieran, pero luego el tiempo hace lo que le da la gana” Y ese día magnífico no acabó de llegar. Un ratito de porteo hasta la nieve nos hizo entrar en calor rápidamente, aunque luego el tiempo parecía jugar con nosotros, como míseras marionetas. Ahora nubes, ahora viento, ahora sol y calor, ahora viento otra vez…pero bueno! Que no hago más que ponerme y quitarme ropa! Y llegamos a la pala fina del Bachimala, pico al que no le tengo demasiada simpatía pese a haberlo subido 3 veces, siempre en verano. Una vez en el collado, los del grupo de cabeza volvían de la arista, sin cima. No lo vieron claro, y no llevábamos ni un cordino. Sin asegurar, y sin saber lo franca que podía estar la nieve, no nos atrevimos. Pero la vuelta por Tavernés, ese bosque magnífico, de giros imposibles y estilo al-pino, nos hizo sudar, reír, jugar entre los árboles, deslizar por una nieve facilona, lucir cuñas, tortazos, derrapajes infinitos, y mucha carcajada. Nueve horas de travesía que nos dejaron muy buen sabor de boca.
3 DE ABRIL DE 2010. POSETS SIN CIMA (PROPIA*)
(*)Qué mal suena lo de propia: lo cambio por “con cima compartida” Salimos del refugio un grupo de 8. Camino ya conocido, pequeño porteo, cruzar el puente, y poner esquís al llegar a la pista. Para arriba! Ya sabemos que a las 12 termina nuestro tiempo, que viene borrascazo. Al poco se retira uno, un poco más tarde otro, y de los 6 que quedamos, Jorge y Álex van muy fuertes y con decisión a la cima, y los cuatro de la retaguardia decidimos desistir tras haber salvado 1000 m de desnivel, con un tiempo de perros, donde hacer que nos esperen es robar la cima a todos. Nos decidimos rápido: que Álex y Jorge hagan cima del tirón, que no esperen por nosotros, que nos bajamos. Y así, nuestra renuncia, vale una cima heroica de ellos. Nuestra bajada todavía deja visibilidad, y la nieve se deja hacer con soltura. Nos perdemos bajando, subimos otra vez, volvemos a bajar, queremos esquiar más! Las dos mozas nos resistimos a quitarnos los esquís, y por listas nos metemos en otro camino. Ups! Vuelta otra vez, a buscar el puentecito. Con la jugada, despistamos a los otros dos, que siguen nuestros pasos pero no “reculan” a tiempo, y se desvían más de la cuenta…En el refugio de Viadós, la comida no defrauda a nadie, mientras esperamos a los dos intrépidos. Cuando llegan nos cuentan que la falta de visibilidad les ha hecho bajar muy lentos, sin ningún relieve. Descansan. Fuera nieva con ganas. Dentro sopa caliente, vino y flan casero. Tarde de lectura y charla.
4 DE ABRIL DE 2010. PUNTA SUELZA SIN CIMA (PROPIA*)
Hoy sí, hoy el tiempo va a ir a mejor, nos levantamos convencidos de que hoy toca cima, como colofón de estas pequeñas grandes vacaciones. Vamos a por la Suelza, a ver si nos deja. Dejamos atrás Viadós, y comenzamos la ascensión desde una pista poco transitada, y con bastante nieve. Por el precioso camino, el viento y la nieve que cae no nos dejan disfrutar del todo, aunque tampoco se va mal. Antes del collado hacemos una escueta parada para echar un bocado rápido y abrigarnos, pues el viento sopla con fuerza, y la cumbre está totalmente tapada. No hay prisa. En el collado no vemos la cima, pero vemos el primer tramo de loma que nos llevaría a ella. Nos desanimamos y proponemos múltiples opciones: bajar a Bielsa, para bajar a Bielsa bajamos a nuestro coche. Pues bajamos a ese valle y subimos a aquel collado. No no, que nosotros nos bajamos ya. Es que para arriba no hay nada que hacer, está todo tapado…Nada, que nos bajamos. De repente Jorge y Alfonso se asoman un poco más arriba para ver Monte Perdido, y el resto esperamos en el collado, quitando focas y preparando la bajada. Ya no esperamos más, la visibilidad no mejora y en el collado hace frío. Pero justo cuando vamos a empezar a bajar oímos a Jorge: Subiiiiiiid, que despeja, vamos a la Suelza!!!!! No sabemos si lo dice en serio, pero, cada uno por sus razones, decide no subir. Y cada uno, por sus razones, sabe que se va a arrepentir. Yo, en particular, me siento confundida, dudo, pero como sola no pienso subir, pues bajo. Y me arrepiento, pero sigo bajando, y me sigo arrepintiendo, pero sigo bajando…

Un día por prudencia, otro por falta de seguridad, otro por el tiempo y otro por…por impacientes, por indecisos, por… Y todos para madurar un poco más.
No ha habido cimas, para mí, pero entre todos hemos hecho dos, y todos hemos disfrutado, todos nos hemos reído. Lo mejor de estos días de Pirineo, la gente con la que los compartimos, la suerte de poder encontrar compañía tan agradable y entrañable con la que hacer lo que más nos gusta.
Dejar cuentas pendientes siempre es un acicate más para volver!!!!

“No te pongas triste ni tampoco me rechistes te aconsejo yo, que tires palante siempre alegre y elegante escucha esta canción” Esta “Primavera Trompetera” ha sido mi banda sonora de unos días tan poco primaverales pero tan alegres…

28 de marzo de 2010

ARVAS Y PULGAS EN PRIMAVERA

Ayer ya estaba más que segura del éxito de la salida de hoy. Estaba ilusionada por ese pico que se nos escapó el año pasado, y que hoy podía ser. Sólo nos inquietaba la pala al collado del Tablato, ya que ha nevado hace poco y podía estar delicada. Jorge lo había estado comentando. Pero cuando te ilusiona tanto algo, no ves los fallos, sólo ves que va a hacer buen día, que te sientes bien…
Me he levantado entusiasmada, y eso que con el cambio de hora nos hemos pegado un madrugón…yo la primera, que hoy se le ha dado tregua al Meriva Gris, y ha salido de paseo el Rojo. A las 6 y 28 recogíamos ya a Donato y tomábamos rumbo al Balneario de Panticosa (se sabrán nuestros coches ya de memoria estos trayectos?) En el coche no podemos evitar el tema que nos va a acompañar en las próximas semanas, de forma intensiva: ALPES!!!!! Así se nos hace de corto el viaje, aunque en realidad llegamos los últimos al Balenario. Nos tomamos un café y el guarda nos cuenta que ayer hubo un alud, que enterró a una persona con 2 metros y medio de nieve encima. Tanto él como sus amigos llevaban ARVA (aparato de rescate de víctimas de avalanchas), sin sonda, pero aún así, le buscaron, le encontraron, cavaron y le sacaron. Le han salvado la vida. Por el ARVA, para que luego digan. Tiene que ser una experiencia angustiosa, con la cuenta atrás de la supervivencia en la mente, buscando a un amigo enterrado en un caos de nieve, rocas y restos de vegetación.
Encendemos nuestros ARVAS nada más salir, y cogemos el GR11 una vez más. Van cantando, estos hombres, que no tienen bastante con subir, que además les da por cantar. Las conversaciones son animadas. Le dice Donato a Julián: “Eres un tío con suerte. He observado que tú y yo tenemos muchas similitudes!!!!” Me parece toda un filosofía de vida, el pensar “Soy un tío con suerte”. Aunque estando en nuestro Pirineo lo pienso muy a menudo. Voy disfrutando de cada canción, de cada conversación…mis tristezas se pierden en algún lugar que no me importa demasiado, no quiero ir a buscarlas…
Y llegamos al punto clave: la pala que nos lleva al collado. Efectivamente, está delicada. Va Jorge delante tanteando el terreno, lo más arriba y pegado a la roca posible, para que en caso de alud, le coja por abajo, y no le venga una masa de nieve pesada encima. Va bastante tranquilo porque tiene allí a 8 personas pendientes de cada pestaña que mueve, todos con ARVA y casi con la pala en la mano. Salen Champi, Javi, Igor y Carlos, separados, van probando la consistencia de la nieve. La pala se empina y en un momento dado Jorge se da media vuelta y baja veloz con sus tablas nuevas…no lo ha visto claro, y no paraban de caer pedacitos de nieve, por aquí y por allá. Bajan todos enseguida, nade pide explicaciones: está muy claro. Si somos nueve y nadie está convencido, no hay mucho más que decir, sólo decidir un plan B. Y el plan B tarda un poco en forjarse: Tablato, Brazatos o Bacías?? Del resto, qué decir, que nos lo hemos pasado como enanos, que hemos reído, cantado, sudado, esquiado, comido, bebido…y sobretodo disfrutado, tanto de nosotros como de este decorado que cambia día a día, pero nunca deja indiferente. Brazato y Bacías nos han encantado. Perfecto plan B! Y encima con dos bajadas!
Y para terminar, justo hoy que tengo el cuerpo lleno de picaduras de pulga, y me he acordado de ovejas, mulas y pastores, justo hoy hace 68 años que ese pastor poeta nos dejó, y con él os dejo yo:
SOY UNA VENTANA ABIERTA QUE ESCUCHA
POR DONDE VA TENEBROSA LA VIDA
PERO HAY UN RAYO DE SOL EN LA LUCHA
QUE SIEMPRE DEJA LA SOMBRA VENCIDA.
MIGUEL HERNÁNDEZ

18 de marzo de 2010

LA MONTAÑA, QUE TODO LO CURA...

Tras una semana de la que quisiera olvidarme, pero por desgracia repercute en todo lo que viene después, sentía que no tenía fuerzas para el monte, que no lo iba a conseguir. Pero, como he dicho otras veces, cuando la montaña llama…
A primera hora lo veía todo muy turbio, muy difícil, muy duro, muy laaaargo…pero qué lejos queda Tendeñera! Me siento incapaz, creo que no voy a poder llegar ni al final de la pista, y este viento que tanto molesta, es horrible! Creo que hoy va a ser el primer día que me retire de una salida de esquí, si es que es imposible que llegue ni al collado…buf! Uy, mira, un acebo! Qué brillante, qué bonito…y un tejo al lado, espectacular, boj por todas partes…esto es un bosque de verdad y el sol ya huele a primavera, ya se acerca la luz…cuánta belleza junta, tan discreta, tan silenciosa, tan ajena a mi admiración.
Pasamos la pista y al llegar al valle, con el Otal de frente, Donato y yo que vamos silenciosos en la retaguardia, decidimos comer un poco, que queda mucha tela por delante. Ni siquiera se ve nuestro pico, ni nuestros compañeros…
Seguimos, algo más abrigados también, porque este viento…de verdad, qué incómodo. Aunque poco a poco el viento se lleva los pensamientos oscuros, el “no puedo con mi alma”, la tristeza, el viento se lo lleva todo, se me lleva a mí también. La montaña se hace conmigo, dejo de ser, dejo de sufrir, sólo me concentro en mis esquís, en mi respiración, en el paisaje, en el collado, que ya aparece, que ya se acerca. Salgo de mi letargo emocional y empiezo a disfrutar del día, tras haber salvado ya mucho desnivel, y quedarnos sólo un poco más.
Nos quedamos en la antecima, como casi todos, menos Belén, una mujer donostiarra por la que debiéramos haber brindado en la comida. Una mujer que quizás se ha jugado la vida en la cresta, o quizás le ha echado más valor que nadie. Cada uno interprete como quiera…Nosotros hemos visto la cresta, y hemos sentido la fuerza de las rachas de viento: no ha habido discusión. Foto y para abajo.
La bajada una gozada primaveral, apenas sin parar, por palas y tubos facilones, agradable hasta el coche. Yo consigo dejar un poco menos encima mi semana, ya estoy un poco más cerca de la sonrisa. Ya las comisuras se alejan entre sí, ya mis dientes salen...
La montaña, que todo lo cura…
Sé que el lunes volverá a caer encima como un castillo de naipes de plomo, como una granizada en un páramo. Sé que habrá muchos lunes, pero mientras haya ilusión...

8 de marzo de 2010

TE DAS CUENTA, DANIEL?

La jornada de ayer tiene un nombre propio al que agradecerle la llegada de toda la tropa, sana y salva, a los coches. Fernando para todos, Ferni para algunos, Fer para muchos, Ferdofu para él, Nando para Ella, Papá para Daniel, lo que queráis, pero con mayúsculas, eso seguro. Desde luego, para los siete compañeros que compartimos con él el día de ayer, es lo más parecido a un ángel de la guarda. Con todo su buen humor, su paciencia, su saber estar y su saber hacer, sus pasos concisos, exactos, que nos conducían al coche, a la vuelta a casa…La verdad que a él le agradecemos no dormir en la nieve, y no perder los nervios ni la confianza en nosotros mismos. Pero también hay mucho que agradecer a los demás. A los ánimos de Jorge en todo momento, a Javi arreglando todo tipo de fijaciones heladas, a Edesio encantado de la vida incluso entre una tormenta a siete bajo cero en un collado del Pirineo francés…cuánto por aprender de vosotros, chicos…cuantísimo. Tanto, que me da hasta vergüenza…
Y qué es lo que pasó? Pues por una vez voy a contaros qué pasó, en vez de sumirme en mi mundo naïf de arbolitos de colores.

Nos levantamos en el refugio de Gabás de lo más animados, emocionados por nuestra excursión larga y llena de fotos por hacer y sol por disfrutar…El primer teleférico salía de Gourettes a las 9 hacia la base de la canal hacia el collado del Pene Blanc. Un teleférico, dos telesillas y muchas calorías robadas por el frío, más tarde, llegamos a la canal. Campones y para arriba. Uy, qué día maravilloso, qué sol, y qué bajada! Venga! Bajamos encantados, ignorando lo útil del track que se grababa en el GPS de Ferni. Me voy a poner más crema que hace un sol…Llaneamos y continuamos tranquilos hacia el siguiente collado, el de Estibère. Allí empieza Ferdofu a hacer de las suyas, y repara un bastón en un santiamén, con un pedazo de bastón cortado (primera lección). Seguimos nuestras andanzas bajo el sol de marzo, que ya pega…Xino xano llegamos al pco de Tourettes, bueno, al collado, que pico no hicimos ni uno, ni falta que nos hizo. Y de repente: qué frío!!!! Y esas nubes? Uy, pero si abajo no se ve nada…Dónde están Fenrando Lahoz y Pilar?Que no suban, que nos viene el marrón, mira cómo se está poniendo todo…
Baja Fer como un rayo, para avisar, y seguro que ya bajando está trazando un buen plan…(segunda lección)
En el collado Jorge me ayuda a quitar focas, y a ponerme la fijación, con una paciencia que no sé de dónde saca, nos abrigamos todos y bajamos, con precaución pues la pala está como una piedra…mi termómetro mochilero marca -5ºC.
Se acaba el sol y la visibilidad, y ya vamos siguiendo a un guía forzoso, que se irá creciendo en la dificultad, hasta hacerse enorme, un Tombatossals (personaje de la mitología catellonense) de acero y sonrisa perpetua, de vista y mente extraordinarias.
Decidimos comer algo antes de la subida al Col de Estibère de nuevo, retrocediendo sobre nuestros pasos marcados en el GPS (tercera lección). Y poco a poco, con Javi de manitas reparándonos fijaciones, sonriendo a diestro y siniestro, nos encontramos a 77 m del collado del Pene Blanc (no, Jorge?) poniéndonos los crampones, pues esta pala era una gozada de bajar, pero no esperábamos tener que subirla…
La llegada al collado sabe a triunfo, y todos, aunque no lo decimos, no sentimos mucho mejor. A partir de este momento nos volvemos ciegos, siguiendo a nuestro guía, no sólo espiritual…La bajada a las pistas con crampones se hace sencilla y relajante incluso, y ver un palo fosforescente nos hace gritar de alegría. Ferni nos organiza: él va delante y el resto debemos seguir un orden, sin perder de vista al de delante, que será el mismo durante toda la bajada: Fer, Edesio, Héctor, Blanca, Fernando, Pilar, Jorge y Javito (cuarta lección). Un gusano lleno de compañerismo y emoción, esquí místico entre la niebla, y Fer por delante, enorme, con sus infrarrojos y sin perder su magnífico estilo…este tío no es de verdad, no?
Te das cuenta Daniel, de los padres que tienes? Porque tu mamá estaba sufriendo lo suyo en casa, contigo dentro, esperándote, pero si hubiera compartido todo esto con nosotros, como si la viera, tan campante, como si estuviera en su casa, tan tranquila y animada como siempre…
Legamos al coche sin saber si soñábamos o no. Alucinando todavía de lo bien que nos había salido la jugada, mirando a Fer con admiración absoluta, buscando palabras que puedan llegar a agradecer su hazaña.
No puedo terminar el relato sin agradecer, de nuevo, reiterando las veces que haga falta, la lección tan grande que tuve ayer. Tanto enseñáis con vuestros gestos que me siento hombrecillo caminante entre sequoyas…
El viaje de vuelta tuvo lo suyo también, pero a mi el coche me parecía ya una cúpula protectora. A pesar de todo he de decir que me lo pasé bien, muy bien, y que no tuve sensación de peligro real en todo el día. Me dejaba llevar, me dejaba hacer, y absorbía todo lo posible, sabiendo lo mucho que nos aportaba la experiencia, y lo poco útil del desánimo.
Gracias chicos, mil gracias Fer.
Volveremos, y mejor lo pasaremos!

2 de marzo de 2010

GRACIAS POR TU TIEMPO LIBRE, JORGE.


Esta fue la conclusión del día de ayer. Me voy a explicar un poco mejor. Ayer nos juntamos veintitantas personas en Puente la Reina, dispuestas a pasar un buen día en la montaña, un día de mucha nieve, mucho sol, mucha gente, muchos picos, y alguna nube también para darnos un respiro, que tanta luz de repente, parece que uno ya no se acordaba de qué era eso de la primavera (ya casi está aquí!)...
De dónde aparece tanta gente, y quién ha podido en esta vida de vorágine a contrarreloj, estudiar a conciencia los mapas, pensar en una posible ruta, idearla, trazarla, dibujarla en un planito, convocar a la gente, organizar coches, horarios, alternativas y punto de encuentro. Pues ese ha sido Jorge, con su tiempo libre lleno de ilusión y de mapas del tiempo, además de topográficos.
Y una piensa: pues menos mal, que hay alguien así...y cómo me lo podría montar si no...pienso en 24 horas de un día. Menos 9 que paso trabajando: 15, menos 1,75 horas de trayectos al trabajo: 13,25. Menos 2 horas entre cocinar, desayunar, comer y cenar: 11,25. Supongo que dedico, en el mejor de los casos, 7 horas a dormir: 4.25, menos una hora y media de deporte – ducha matinal: 2,75. Menos 0,75 horas que puedo dedicar al repostaje, a trabajar más, a chuparme un atasco, a hacer la compra,...: 2 horas. Dos horas que se me van en la clase de francés si es lunes o miércoles, en el spinning de por la noche si es martes o jueves, y en poner lavadoras, limpiar y ordenar cosas si es viernes...esto...y en mis ratos libres hago vida social...lo que decía, que gracias al tiempo prestado de los demás, hemos podido muchos disfrutar, disfrutar de un tiempo limpio de quehaceres, de enseñar tanto los dientes que menos mal que llevamos aparatos de jovencitas, de pensar tan poco en ese cronómetro semanal, que parece que no vaya a terminar el día, de estar tan a gusto con todos que te parece haber pasado media vida con ellos.
Y subimos un pico, dos y hasta tres! Me miro los pies, hoy no pesan, me deslizo, no sé ni si llevo puesto el reloj...y pienso en una historia de los chacras que me contaba mi amiga Carol el sábado, en la espiritualidad, en la paz interior....tengo tentaciones de cerrar los ojos de nuevo, pero ya he tenido experiencias con eso...y para qué cerrarlos con la de cosas que hay para mirar. Éramos muchos, pero estábamos solos, con los sarrios muy cerca, con Miguel Ángel de punta de lanza inventando un camino (cómo haces para dejar una autopista en cuanto pasas?) hacia el collado, y encontrando “el sitio” del día, el impacto de un enclave que te quitaba la respiración aun habiendo llegado fresco al collado por la suavidad de la huella...
Voy mirando, poco a poco a cada unos de nosotros (y me lleva un buen rato porque somos un montón...). No sé qué vida lleváis, cada uno de vosotros, entre semana, pero este domingo hemos tenido todos un día entero de lo que más nos gusta...y quién se acuerda ya del tiempo que le faltó el jueves pasado?

9 de febrero de 2010

HAYAS, PINOS Y ACHERITO


Estaba tan feliz que cerré los ojos, para concentrarme sólo en la sensación del esquí, por un carrilillo, entre las hayas…pero esto no es ningún cuento, y las ramas de las hayas son horizontales, y qué casualidad que había alguna a la altura de mi cara…tras este episodio de realidad, me sentí más feliz todavía, y me vino la carcajada: que sí, que sí, que me lo estoy pasando pipa! No recuerdo un momento de no disfrutar, en todo el día; o quizás, únicamente, el momento en que soñaba de camino a Linza…la realidad era mucho mejor que soñar…
Grupo grande, los fuertes delante, a lo lejos, se van escurriendo por el bosque…Después de tanto pinar, se agradece un hayedo, tan limpio, tan desnudo, tan elegante. Esas hayas enormes, con los hayucos aún sujetos a sus ramas, ese bosque limpio y educado. Arriba los pinos que surgen de la misma roca, se muestran potentes, intrépidos, supervivientes natos en un medio que no da ninguna tregua. Sin suelo, pero…pero por dónde crecen vuestras raíces? En qué momento apostasteis por vivir en un sitio así? Estos pinos, resulta que son unos románticos, que prefieren ser ascetas, sacrificar un crecimiento recto y continuo por unas vistas de lujo, por un paisaje imposible, que sólo ellos ven. Estos pinos salvajes…y a pesar de todo, de perfecta imperfección.
Me paso gran parte de la subida, y de la bajada, ajena a mis compañeros, hasta que se acaban los árboles…sólo entonces me doy cuenta de la cantidad de picos que nos rodean…qué maravilla!
Fue la mejor esquiada de la temporada (hasta ahora): por la nieve, por el día, por la luz, por los pinos, por los compañeros…no quería que se acabara nunca. La bajada por el bosque era como levitar, hasta el ramazo que me pegué en la cara, claro.
Siempre tengo la sensación de no ser capaz de expresar mi felicidad exteriormente. Se me queda ahí dentro, correteando arriba y abajo…pero es vergonzosa y no quiere salir…me la guardo como antídoto, para ir compensando poco a poco el bajón del lunes, la vuelta al trabajo. Ahora un poco de felicidad acumulada para llegar sonriente el lunes a primera hora, ahora otro poco para poner todo en marcha…y así, hasta el viernes, cuando ya crees que has agotado toda la felicidad acumulada, y la cargas de nuevo. Un truco: cuando se acaba esa felicidad a mitad de semana no hay más que ver las fotos, y se cargan las pilas de nuevo…
Que nos se os agoten las pilas, que llega el fin de semana!